martes, 5 de noviembre de 2013

¿Qué pasa en el cerebro de un músico al improvisar?

El cerebro y la improvisación musical

Si eres de los que se quedan atónitos ante aquellos músicos que, improvisando una canción, parecieran sacar todas esas notas de sus instrumentos tan bien distribuidas y prácticamente de la nada, seguramente te has preguntado cómo lo hacen y qué estará pasando en sus cerebros. Pues como te mencionaba, el Dr. Charles Limb, de la Johns Hopkins University de EE.UU., se formuló los mismos cuestionamientos y para resolverlo, se tomó el trabajo de desarrollar un intenso estudio de 10 años de duración, observando la actividad cerebral de músicos de distintos estilos (desde el jazz al hip-hop) al improvisar.
Junto al científico e investigador Allen Braun, del NIH, Limb puso a pruebas de resonancia magnética a numerosos músicos durante la improvisación. Con las imágenes resultantes, los científicos observaron que durante la sesión de jam o improvisación, la actividad cerebral presentaba peculiares cambios, especialmente en las regiones superiores del cerebro y en los centros de inhibición del mismo. Éstos últimos muestran bajas significativas en sus actividades.
Según los científicos, estos estudios permitieron descubrir que la región de la corteza prefrontal dorsolateral del cerebro, una gran región de la parte frontal del mismo, mostró desacelerar sus actividades durante la improvisación. Esta parte del cerebro está fuertemente relacionada con las acciones planificadas y las de autocensura, siendo las mismas que te ayudan a controlarte en numerosas situaciones de la vida, por ejemplo en la elección de las palabras que vas a utilizar en una entrevista de trabajo.
Al bajar la actividad en esta parte del cerebro, sientes menos inhibición. De cierto modo, no estaríamos tan errados si consideramos que la improvisación significa para el músico algo muy parecido a la libertad. 

La conexión entre los sueños y la improvisación

Otro detalle no menor es que, sorprendentemente, las mismas partes del cerebro que las resonancias magnéticas registraron como las más activas durante la improvisación, eran muy, pero muy similares a las que se activan mientras uno está soñando. Además de mostrar que las áreas de percepción sensorial del cerebro y las áreas vinculadas a la expresión se activaban con gran intensidad durante la improvisación, las resonancias revelaron que el cerebro de un músico improvisando presenta patrones sumamente similares a los que presenta en estado REM, planteando la posibilidad de establecer justificadas conexiones entre los sueños y la improvisación musical.

El lenguaje de la música

Por otra parte, los investigadores también registraron una mayor actividad en la corteza prefrontal medial del cerebro, que se encuentra en el centro del lóbulo frontal. Curiosamente, esta zona del cerebro siempre se ha relacionado con las actividades que refieren a la personalidad, la subjetividad y la consciencia del ser como individuo. Esta parte del cerebro se activa generalmente cuando estamos transmitiendo nuestra individualidad, como por ejemplo cuando estamos contando una historia muy personal o una anécdota acerca de nosotros. Es la parte del cerebro que trabaja cuando se trata de la autoexpresión.
Cualquier amante del jazz sabrá perfectamente que cada improvisación es única y corresponde a una persona. Es decir que una improvisación sólo suena como cada individuo puede sonar y precisamente ésto es lo que nos deja el estudio del señor Limb. Por todo esto, es muy acertado comparar la música con algo especial que simplemente hemos desarrollado de algún modo, como esa cosa tan peculiar que es, por ejemplo, el lenguaje humano. La música es un tipo de lenguaje.

El MDPV

La metilendioxipirovalerona es una droga psicoactiva con potentes efectos alucinógenos y estimulantes que actúa como un inhibidor de la recaptación de la noradrenalina y la dopamina. Desarrollado por primera vez en 1969, se mantuvo en la sombra hasta que alrededor de 2004 se empezó a sintetizar como droga de diseño. También se conoce en inglés como Ivory waveMDPKMTVMagicMaddieBlack RobSuper CokePV y Peeve,; en español como «Ola de marfil», «Cielo de vainilla», «Bendición» y «Relámpago blanco». En 2010, empezó a venderse sales de baño que contienen MDPV como una alternativa a las drogas legales.1 2 Se han atribuido daño psicológicos y físicos relacionados al uso MDPV.3 4
También se suele utilizar como agente nootrópico por sus efectos estimulantes sobre el sistema nervioso.
El MDPV actúa como un estimulante, con efectos similares a los de la cocaína, el metilfenidato y las anfetaminas. Los efectos agudos pueden incluir


La MDPV, obviamente, es ilegal ya que destruye el organismo a distintos niveles. Sin embargo, se utiliza como droga dentro de la sales de baño inhalada, inyectada o fumada. Tal como otros polvos sintéticos o las llamadas drogas de laboratorio, induce un intenso estado de paranoia y alucinaciones delirantes. Estos aspectos se combinan con una fuerza anormal y producen un estado de euforia y violencia muy grande, capaz de llevar a quien la consume a cometer actos de violencia extrema. La droga también es conocida como Purple wave (onda púrpura), Vanilla Sky (cielo de vainilla) y Bliss (felicidad) y se han reportado cientos de casos en este año sobre intoxicación por esta.
Como droga se la suele comparar con otras como la cocaína en cuanto a su aspecto y el LSD o la metanfetamina en cuanto a sus efectos, los que en el caso de la MDPV son aún mucho más potentes. Su uso aumenta la estimulación, concentración y la energía del consumidor, pero ¿qué hay de los efectos negativos?

Efectos:


martes, 29 de octubre de 2013

¿Sabías cómo hacen las arañas su telaraña?

Probablemente todos nos hayamos encontrado más de una vez enredados en una tela de araña por algún despiste, y nos haya dado mucho asco. Pero, ¿cómo hacen las arañas su telaraña?

Las telarañas son fuertes, resistentes, y pueden llegar a tener bonitos dibujos, pero su cometido principal es atrapar a las presas, ya que las arañas sienten la vibración de la red cuando un insecto cae en ella, y atacan rápidamente.


Las telas de araña se construyen con la seda líquida –producto de una síntesis de proteínas– que se encuentra dentro de las glándulas de hilado (también llamadas hileras) que se ubican en la parte posterior del abdomen.
Esta seda se convierte en sólida al entrar en contacto con el aire. Aunque este cambio inmediato de líquido a sólido es uno de los hechos más asombrosos de la naturaleza, no tiene que ver con el contacto con el aire, sino que al lanzarlo se vuelven a alinear las moléculas de forma sólida.

La clave para formar telas de araña está en el viento, especialmente si estas se tejen entre dos árboles. Una vez el hilo de seda comienza a salir de la araña, esta se mueve de acuerdo al viento y lo aprovecha para darle dirección. En general, las arañas trazan un primer puente que sirve como punto de referencia y como forma para marcar el territorio.
A ese punto inicial se van añadiendo cada vez más hilos, que hacen que la red se vuelva más fuerte y resistente, y finalmente se crea un patrón. Las líneas que van desde el centro hacia el exterior se llaman radiales y su función es hacer de punto de apoyo de la red; mientras que las líneas orbe son las que van alrededor.
Lo curioso es que muchas arañas tienen problemas de visión, y construyen estas obras de arte de seda únicamente mediante el sentido del tacto.
En general, las mismas arañas utilizan su tela como “cuerda floja”, ya que cuelgan boca abajo de la misma para transportarse de un sitio a otro mientras están construyendo la red.
Las arañas suelen construir las redes en el momento que no están cazando, y como existe gran variedad de arácnidos, esto puede ser tanto por la noche como por el día.